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viernes, 1 de febrero de 2008

Noche de Rosario - Puntos de luz


Ya decía yo que la ciudad no se puede ver como tal sino desde afuera.

Rosario es una ciudad grande pero no una megalópolis. Más aún, su ancho río la empequeñece. Cuando uno la ve desde las profundidades de una noche invernal sobre la estela de un barco, a lo lejos ve algunas siluetas recortadas, una constelación de luces, pero no un estallido de estrellas, ni una línea de radiación continua. La ciudad vive, pero desde allá afuera parece como si se abrigara para descansar, para dormir con la luz prendida, temerosa… (Lamentable es decir que esto último no es sólo metáfora.)

Noche Roja en Rosario

Las noches rojas de Rosario deberían ser famosas. Lo extraño es cuando ocurren en un invierno frío y destemplado, y no en el tradicionalmente agobiante verano húmedo o en un otoño lluvioso. A Clara, abrigada por un tapado blanco que le crece en otoño y se le cae en primavera, no le importó el frío mordiente ni la humedad… ni el apagón, que es la causa de que los árboles se silueteen contra el cielo sin ser difuminados por las luces de sodio de la calle. Sí le importó el flash, del que huyó dejando apenas un fantasma en su lugar. Hubiera sido una noche espectacular para ver las estrellas, sin iluminación artificial, pero fue una noche roja.

ロサリオの赤い夜空は有名なはずだろう。そんなに赤くは冬起きるのが普通じゃないけど。大抵、蒸し暑い夏か、雨がいっぱいな秋のときにある。クララちゃんは寒さでも停電でも心配しない。

Rosario's famous red is supposed to be the night sky. So red in the winter, but not usually happen. Most, humid summer or autumn rain when full. Clara also cold-chan is also worried about a power outage.

miércoles, 30 de enero de 2008

Tango y Milonga en la Noche Rosarina

La proliferación de Tanguerías en la ciudad es abrumadora, son casi tantas como boliches “normales.” Todavía se mueven en días de semana pero la tendencia es netamente creciente. Usualmente la noche empieza temprano, tipo 8 o 9 con una clase de tango de 5 mangos y después empieza la milonga propiamente dicha. Un manojo de códigos garantizan la diversión. Los hombres sacan a las mujeres como en las viejas épocas, medio de lejos y con un ademán y ellas no se pueden negar. Aunque sea van a bailar un tango. El baile en si es hipnótico, ver a estos dos desconocidos abrazados y cara con cara tiene algo de pornográfico muy excitante. Por supuesto, hay parejas formadas, novios, amigos, amantes, estudiantes de cincuetna años y profesores de veinte. Tres o cuatro generaciones se mezclan como en ningún otro lugar en la Tierra. Un viejo canyengue le pide una tímida “jarrita de lágrima” y el mail a una moza que le queda evidentemente grande, o chica, depende de cómo se vea. En la tanguería uno puede bailar con abuelas de lo más simpáticas, diosas de pelo rojo y ancas de animal salvaje o inexpertas jovencitas con aires de ninfa y lo mismo para la variedad de hombres, absolutamente mezclado.

Casi todas las tanguerías tienen bar y se puede cenar en grupos o parejas y son una salida muy recomendable para cualquier día, aunque sea para escuchar unos tangos y envidiar a los bailarines, por lo menos hasta tomar la primera clase.

Defensa al consumidor (de alcohol)


Uno ya se acostumbró a pagar cifras absurdas por una bebida dentro de cualquier local nocturno. La cerveza de litro va de $4 a $10, cuando en un supermercado el precio es inferior a los $3, un trago de $5 (con suerte) para arriba, ni hablar de un vino o champagne, prácticamente el precio se duplica.

¿No existe alguna forma de denunciar estos abusos? ¿O es posible que, como es privado, puedan simplemente establecer los precios libremente y al que no le gusta no entra?

Hace un tiempo podías salir con $10, la inseguridad le sumó otros $10 para el taxi y los boliches otros $10 entre entrada y bebidas. Claro que podés ir a un mini en la esquina de tu casa y tomar algo con tus amigos por diez pesos, o juntarte en la casa de alguien y por la misma suma per cápita te armas una buena cena. Pero tomemos de ejemplo una salida típica de un adolescente o veinteañero.

Los precios siguen subiendo tanto de las bebidas como de la entrada, antes por menos de $5 podías ir a cualquier boliche, ahora hay algunos que llegan a los $15. Cada día se está pareciendo más a Buenos Aires la noche rosarina en materia de precios.

Entonces, volviendo a la pregunta que disparó el tema: ¿Existe alguna forma de denunciar este abuso en los precios?.

Las Chicas Rosarinas las más guapas del mundo

Hace mucho tiempo, cuando era todavía un pebete de apenas 12 años ignorante y feliz, escuché por ahí que las minas más lindas estaban acá en Rosario.

Hace mucho tiempo, pero no tanto como antes, mi viejo me mostraba un e-mail de un yankee que le mandaba saludos a él y a la ciudad de las mujeres más hermosas del mundo.

La vida, a mis 20 años, no me llevó a recorrer muchos destinos del globo pero algunas vueltas di y confirmé lo dicho por el norteamericano. Es cierto que vivimos rodeados de monumentos a la belleza femenina, es muy cierto. Hace poco recorrimos la noche de la ciudad con un amigo del Chaco y no podía dejar los ojos quietos, no dejaba de sorprenderse por el constante desfile de princesas que enmarcaba una perfecta noche de verano.

Una clara muestra de lo que digo se puede ver al hacer algún viaje largo (llamémosle largo a más de dos semanas), notarán que al regresar y recorrer la ciudad lo primero que su cuerpo va a sentir no es la pesada humedad, sino el hecho de estar rodeado nuevamente por ellas. Es la única forma que encontré de ver esta característica de la ciudad con ojos de extranjero y créanme que es increible el cambio.

En Córdoba hay muy lindas minas, en muchos pueblos desconocidos por la mayoría también (la facultad me lo hizo saber) y quizás Mendoza. No puedo decir lo mismo de Buenos Aires, por supuesto que hay mujeres muy hermosas, pero la cantidad per capita no se compara en lo más mínimo con los valores de nuestra ciudad.

No soy de esos que idolatran a las mujeres ubicándolas en el puesto de diosas inalcanzables por simples mortales, pero si de aquellos que las observan como obras de arte. Por eso disfruto tanto de cada rincón de Rosario.

Maldita la costumbre que nos impide disfrutarlas como quien no las conoce, bendita la suerte de nacer en esta ciudad.